-Me alegra que hallas podido venir
-Si, gracias por invitarme-abracé a Sandy feliz-moría de aburrimiento en mi casa.
-Bueno, no puedo decir que sea la persona más divertida del mundo pero una película de comedia arreglará las cosas.
Entramos al cinema y compramos los boletos, palomitas y bebidas. Estaba agregándole picante a las palomitas cuando volteé a mi izquierda y vi a Walter, lo saludé de lejos pues estaba en el extremo contrario del lugar y me respondió con una sonrisa rápida...no parecía feliz así que decidí acercarme a el por si necesitaba algo...
-Hola Walter, ¿cómo estás?
-...bien-se ajustó los anteojos-¿y tu?.
-Muy bien, vine a ver una película con una amiga-intenté encontrar a Sandy con la mirada pero no la vi por ningún lado-tu ¿esperas a alguien?
-Si...bueno no lo se...llevo más de media hora esperando y no contesta mis mensajes-oprimió un botón del celular que estaba casi aplastando en su mano.
-Tal vez...se perdió...y se terminó la batería de su celular-definitivamente no era buena animando a personas
-Pauline, creo que ni tu te crees eso-levantó una ceja-hay más posibilidades de que un alíen la haya raptado.
No sabía si reírme o no así que sólo sonreí.
-Bueno, la película comenzará ya y aun tengo que encontrar a mi amiga, será mejor que nos vayamos.
-¿Nos?
-Sí, tu vendrás conmigo, según he escuchado los aliens tardan un rato en devolver a las personas a la Tierra así que podrías tener que esperar aquí por horas.
Sonrió y después cerró los ojos como si estuviera pensando intensamente.
-¡Vamos, no se te vaya a quemar el cerebro!-lo jalé del brazo y lo arrastré tras de mi.
Compró su boleto mientras yo buscaba a Sandy; a quien encontré un par de minutos después. Había recibido una llamada de su abuelo y se había colocado en una esquina del lugar, en donde había unos sillones cómodos pero un poco ocultos.
-Oh por cierto Sandy, encontré a un amigo y resulta que ahora vendrá con nosotras.
-ah...está bien.
Entonces llegó Walter por el lado contrario:
-Ah Walter, ya estás aquí. Ella es Sandy, ¿ya la conocías? va en la AHS también.
-Si, ¿vas en mi clase de álgebra, cierto?
-Sí, y en trigonometría también-respondió ella sonriente
-wow, ¿en serio existe esa materia en la escuela?-pregunté sintiéndome un poco tonta
-si, pero la tomaras cuando estés en Matemáticas III
-eso lo explica todo...soy una papa para todas esas materias.
-ya sabes que me puedes tenerme de tutor si lo necesitas-comentó Walter mientras avanzábamos hacia la sala
-¡si, gracias! lo tomaré en cuenta, ya vienen los semestrales y quizás ocupe ayuda de más.
Entramos a la sala, la película estuvo muy graciosa y todos nos reímos.
Cuando terminó fuimos por una neveria que se encontraba cerca del cine, saboreamos nuestros helados y en medio de una mordida a mi cono, sonó mi celular:
-¿Hola?
-Pauline, necesito que regreses inmediatamente a la casa
-¿Por qué? Habías dicho que podía estar aquí hasta más tarde
-Sucedió algo y tu padre y yo saldremos de la ciudad, tomaremos un vuelo en un par de horas pero necesito que regresas ya para darte algunas indicaciones.
-¿Pero qué sucedió?
-Murió tu tío Benjamín
Mi tío Benjamín era el hermano de mi abuela, hacía un tiempo que tenía problemas del corazón pero siempre tomaba sus medicamentos y asistía al doctor cuando se lo indicaban. Aunque no era muy cercano a el, lo había visto varias veces en mi vida pues vivía en un pueblo cercano a St. Thomas y nos reuníamos para comer con el, mis tíos y primos algunos fines de semana.
-¿Ataque al corazón?-pregunté mientras los ojos de Sandy y Walter me observan atentos.
-Sí, sucedió hace unas horas, así que volaremos a Port Spirit para el funeral. Tus hermanos y tu se quedarán en la casa, regresa para que pueda hablar con ustedes.
-Está bien, ya voy para allá.
-Pau, ¿ocurrió algo?
-tengo que volver a mi casa, mis padres saldrán de la ciudad esta noche porque mi tío abuelo murió.
-Lo siento mucho
-Está en un lugar mejor
Los dos me animaron un poco y me acompañaron hacia la salida hasta que me despedí de ellos y les dije que se siguieran diviertiendo por mi. Después de todo no quería arruinarles su fin de semana.
Cuando llegué a mi casa mis padres tenían ya unas pequeñas maletas en la entrada y todos estaban sentados en la sala, esperando.
-Mi nueva vida-
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes."-John Lennon
25 mayo, 2012
14 mayo, 2012
¿Qué hay de nuevo?
Pasaron los meses.
Oliver seguía viviendo en Villas con Tony, quien se enamoró totalmente de Port Spirit, en lo último que pensaba era en Marsellas y cuando lo hacía, sólo era para convencer a su madre que viniera a vivir a este lado del mundo. Pero ella se abstenía de dar una respuesta concreta porque aunque extrañaba mucho a su hijo, seguía teniendo su trabajo en Francia.
Cambiando de familia, dentro de mi casa reinaba la emoción, se acercaba diciembre y todos estaban encantados puesto que iríamos a St. Thomas para visitar a mis abuelos y a gran parte de mi familia. Mi madre no paraba de pensar en que postres prepararía para la cena de Navidad, mis hermanos no podían esperar para volver a esquiar en la nieve y mi padre ya estaba planeando a quien de sus amigos visitaría en nuestra estadía en el pueblo. Yo por mi parte ansiaba volver a patinar sobre hielo y sentarme junto a la chimenea con una taza de chocolate caliente.
Oh, y también Tony iría, junto con su madre. Realmente, muchos parientes irían puesto que sería el cumpleaños 70 de mi abuela unos cuantos días antes de Navidad y haría una reunión con toda la familia. Y conociendo a mi abuela...no sería una fiesta pequeña.
-Así que...¿qué harás tú estás vacaciones?-le pregunté a Oliver mientras tomaba una galleta que me había ofrecido.
-Yo...no lo sé. Hablaré con mi doctor para saber si ya puedo viajar, ¿recuerdas que me lo había prohibido después del accidente?
-Oh cierto, lo olvidé por un momento. Supongo que sí te dejará, después de todo ya han pasado varios meses.
-Sí, eso espero-dio una mordida a una galleta-y si no, bueno, me quedaré aquí y veré El Grinch mientras me como macarons y galletas solo.
-No suena tan mal-reí imaginándome a Oliver tirado en el sofá cantando "You're a mean one Mr. Grinch" con la boca llena de galletas.
-En serio que no, pero sería mil veces mejor si tu estuvieras ahí-me besó en la mejilla-Mrs. Grinch.
-Heeey, no estoy tan verde, insoportable-hice un puchero hasta que me volvió a besar pero terminamos en una pelea de almohadas y con la alfombra llena de galletas.
-A Tony no le gustará esto-dije sin aliento cuando observamos el desastre que habíamos dejado en la sala.
-Ni lo notará-respondió Oliver despreocupado-fue a otra cita con la chica que conoció el otro día.
-Ah si, la que conoció en la heladería ¿cierto?-recordaba que mi primo me había contado emocionado cómo la había conocido.
Ella trabajaba en una heladería en el centro de la ciudad, y cuando él y Oliver habían pasado por una nieve, Tony la vio atendiendo a un cliente e inmediatamente le gustó. Y le gustó más cuando después de unas horas, cuando terminó su turno de trabajo habían salido a un bar a platicar y resultaron ser muy compatibles.
Esa noche Oliver y yo comíamos una pizza en la sala y Tony irrumpió en el departamento con la sonrisa más grande que jamás le hubiera visto.
-Bueno, aun así será mejor que recojamos este desastre-miré la hora en mi reloj-además ya es tarde, será mejor que me vaya pronto.
-Todavía no son ni las diez y media, Pauline-dijo Oliver inconforme-además Tony no vendrá si no hasta en una hora mínimo.
-Pero...
-Nada de pero, además, si te vas para Navidad, tengo que aprovechar todo el tiempo que tenga contigo ahora-se fue acercando a mi, y cuando su rostro estaba a unos cuantos centímetros y podía sentir su respiración...
-No, espera espera jajajajaja-me había atacado, un ataque de cosquillas-me vengaré Oliver, ¡me vengaré!
No podía detener mi risa, apenas podía respirar y tenía los ojos llenos de lagrimas. Dios, Oliver nunca debió de haber descubierto lo cosquilluda que era yo. Y menos por el hecho de que él, por el contrario apenas y reaccionaba cuando yo lo intentaba atacar de regreso.
Varios minutos y risas (por las dos partes, porque el decía que mi risa era muy...contagiosa?) después, se detuvo y puede respirar normalmente.
-Cielo santo, Oliver, me vas a matar-dije respirando acelerada.
-¿Matar de la risa?-y siguió riendo unos segundos, después me quitó las lagrimas del rostro-esta es la única manera en que te haré llorar.
-Tonto-dije sonriendo.
Después de unos minutos en que sólo estuvimos riendo y diciendo tonterías, recordé la hora y me levanté acelerada mientras recogía los cojines de la alfombra y juntaba las galletas del piso.
-Mala idea tener una alfombra aquí-dijo Oliver mientras trataba de acomodar el lugar también.
-Sí, porque definitivamente la mala idea no fue hacer una pelea de galletas aquí ¿cierto?-dije con sarcasmo
-Claro que no, la culpa sigue siendo de esta alfombra.
Cuando terminamos, tomé mi bolso y me acerqué por un vaso de agua a la cocina antes de irme. Cuando terminé, me recargué en una pared y esperé a que Oliver terminara de hacer lo que estaba haciendo para poder despedirme mientras revisaba que no tuviera mensajes nuevos en el celular.
-¿Qué tal te la pasaste hoy?-preguntó Oliver mientras tiraba las migajas de galleta en el basurero.
-Increíble-apenas y me di cuenta de lo que respondí porque estaba leyendo un mensaje de Matthew en el celular.
-¿Valió la pena recoger el desastre que dejamos?-se acercó a mi mientras ponía un brazo recargado en la pared y el otro lo pasó por mi cabello.
-Por supuesto-guardé el celular y me dediqué a leer los ojos verdes de Oliver.-aunque para la próxima mejor conseguimos una aspiradora.
-O quitamos esa fea alfombra-apenas y escuché esto último porque fue un susurro débil antes de que cerrara mis ojos y me dejara besar por Oliver. Siempre que nos besábamos sentía esta sensación calurosa que recorría mi cuerpo hasta que me daba cuenta de que mi corazón se aceleraba y luego me perdía en mis pensamientos. No estaba segura de qué significaba. Ansiaba más que nada uno de esos besos en los que todo a tu alrededor se detiene y quedas atrapada en ese momento...sin querer saber nada del mundo. Pero...nunca ocurría. Por esa razón pude escuchar el sonido metálico de las puertas del ascensor abriéndose de par en par y los pasos lentos pero ruidosos de alguien.
Quizás si no me hubiera separado de los labios de Oliver en ese momento, el ni siquiera se habría dado cuenta de que alguien había entrado al departamento.
-Buenas noches, tortolitos-dijo Tony mientras pasaba a nuestro lado hacia la cocina
-¿Qué tal tu cita?-carraspeé mientras me quedaba inmóvil, todavía con un brazo en el cuello de Oliver
-Ahora que lo preguntas, ha ido muy bien-se servía un vaso de jugo mientras hablaba casual.
Hubo un silencio incómodo por unos segundos. Aunque Oliver parecía relajado acerca de Tony viendo toda nuestra escena, yo realmente sentía la urgencia de ir corriendo a mi casa. Claro que Tony sabía que Oliver y yo estaríamos aquí y muchas veces pasábamos tiempo juntos los tres pero nunca nos había visto..."juntos juntos" como en ese momento.
-Bueno, creo que es hora de que me vaya-dije mientras ponía mis brazos quietos a mis costados.
-Duerme bien-se despidió Tony sin levantar la mirada y dándonos la espalda para prender el fuego de la estufa y cocinar algo.
-Nos vemos el lunes en la escuela, mon cherie-Oliver me tomó por la barbilla y me dio un beso rápido antes de caminar a mi lado hasta el ascensor y despedirme con una sonrisa traviesa en el rostro.
Que noche.
Oliver seguía viviendo en Villas con Tony, quien se enamoró totalmente de Port Spirit, en lo último que pensaba era en Marsellas y cuando lo hacía, sólo era para convencer a su madre que viniera a vivir a este lado del mundo. Pero ella se abstenía de dar una respuesta concreta porque aunque extrañaba mucho a su hijo, seguía teniendo su trabajo en Francia.
Cambiando de familia, dentro de mi casa reinaba la emoción, se acercaba diciembre y todos estaban encantados puesto que iríamos a St. Thomas para visitar a mis abuelos y a gran parte de mi familia. Mi madre no paraba de pensar en que postres prepararía para la cena de Navidad, mis hermanos no podían esperar para volver a esquiar en la nieve y mi padre ya estaba planeando a quien de sus amigos visitaría en nuestra estadía en el pueblo. Yo por mi parte ansiaba volver a patinar sobre hielo y sentarme junto a la chimenea con una taza de chocolate caliente.
Oh, y también Tony iría, junto con su madre. Realmente, muchos parientes irían puesto que sería el cumpleaños 70 de mi abuela unos cuantos días antes de Navidad y haría una reunión con toda la familia. Y conociendo a mi abuela...no sería una fiesta pequeña.
-Así que...¿qué harás tú estás vacaciones?-le pregunté a Oliver mientras tomaba una galleta que me había ofrecido.
-Yo...no lo sé. Hablaré con mi doctor para saber si ya puedo viajar, ¿recuerdas que me lo había prohibido después del accidente?
-Oh cierto, lo olvidé por un momento. Supongo que sí te dejará, después de todo ya han pasado varios meses.
-Sí, eso espero-dio una mordida a una galleta-y si no, bueno, me quedaré aquí y veré El Grinch mientras me como macarons y galletas solo.
-No suena tan mal-reí imaginándome a Oliver tirado en el sofá cantando "You're a mean one Mr. Grinch" con la boca llena de galletas.
-En serio que no, pero sería mil veces mejor si tu estuvieras ahí-me besó en la mejilla-Mrs. Grinch.
-Heeey, no estoy tan verde, insoportable-hice un puchero hasta que me volvió a besar pero terminamos en una pelea de almohadas y con la alfombra llena de galletas.
-A Tony no le gustará esto-dije sin aliento cuando observamos el desastre que habíamos dejado en la sala.
-Ni lo notará-respondió Oliver despreocupado-fue a otra cita con la chica que conoció el otro día.
-Ah si, la que conoció en la heladería ¿cierto?-recordaba que mi primo me había contado emocionado cómo la había conocido.
Ella trabajaba en una heladería en el centro de la ciudad, y cuando él y Oliver habían pasado por una nieve, Tony la vio atendiendo a un cliente e inmediatamente le gustó. Y le gustó más cuando después de unas horas, cuando terminó su turno de trabajo habían salido a un bar a platicar y resultaron ser muy compatibles.
Esa noche Oliver y yo comíamos una pizza en la sala y Tony irrumpió en el departamento con la sonrisa más grande que jamás le hubiera visto.
-Bueno, aun así será mejor que recojamos este desastre-miré la hora en mi reloj-además ya es tarde, será mejor que me vaya pronto.
-Todavía no son ni las diez y media, Pauline-dijo Oliver inconforme-además Tony no vendrá si no hasta en una hora mínimo.
-Pero...
-Nada de pero, además, si te vas para Navidad, tengo que aprovechar todo el tiempo que tenga contigo ahora-se fue acercando a mi, y cuando su rostro estaba a unos cuantos centímetros y podía sentir su respiración...
-No, espera espera jajajajaja-me había atacado, un ataque de cosquillas-me vengaré Oliver, ¡me vengaré!
No podía detener mi risa, apenas podía respirar y tenía los ojos llenos de lagrimas. Dios, Oliver nunca debió de haber descubierto lo cosquilluda que era yo. Y menos por el hecho de que él, por el contrario apenas y reaccionaba cuando yo lo intentaba atacar de regreso.
Varios minutos y risas (por las dos partes, porque el decía que mi risa era muy...contagiosa?) después, se detuvo y puede respirar normalmente.
-Cielo santo, Oliver, me vas a matar-dije respirando acelerada.
-¿Matar de la risa?-y siguió riendo unos segundos, después me quitó las lagrimas del rostro-esta es la única manera en que te haré llorar.
-Tonto-dije sonriendo.
Después de unos minutos en que sólo estuvimos riendo y diciendo tonterías, recordé la hora y me levanté acelerada mientras recogía los cojines de la alfombra y juntaba las galletas del piso.
-Mala idea tener una alfombra aquí-dijo Oliver mientras trataba de acomodar el lugar también.
-Sí, porque definitivamente la mala idea no fue hacer una pelea de galletas aquí ¿cierto?-dije con sarcasmo
-Claro que no, la culpa sigue siendo de esta alfombra.
Cuando terminamos, tomé mi bolso y me acerqué por un vaso de agua a la cocina antes de irme. Cuando terminé, me recargué en una pared y esperé a que Oliver terminara de hacer lo que estaba haciendo para poder despedirme mientras revisaba que no tuviera mensajes nuevos en el celular.
-¿Qué tal te la pasaste hoy?-preguntó Oliver mientras tiraba las migajas de galleta en el basurero.
-Increíble-apenas y me di cuenta de lo que respondí porque estaba leyendo un mensaje de Matthew en el celular.
-¿Valió la pena recoger el desastre que dejamos?-se acercó a mi mientras ponía un brazo recargado en la pared y el otro lo pasó por mi cabello.
-Por supuesto-guardé el celular y me dediqué a leer los ojos verdes de Oliver.-aunque para la próxima mejor conseguimos una aspiradora.
-O quitamos esa fea alfombra-apenas y escuché esto último porque fue un susurro débil antes de que cerrara mis ojos y me dejara besar por Oliver. Siempre que nos besábamos sentía esta sensación calurosa que recorría mi cuerpo hasta que me daba cuenta de que mi corazón se aceleraba y luego me perdía en mis pensamientos. No estaba segura de qué significaba. Ansiaba más que nada uno de esos besos en los que todo a tu alrededor se detiene y quedas atrapada en ese momento...sin querer saber nada del mundo. Pero...nunca ocurría. Por esa razón pude escuchar el sonido metálico de las puertas del ascensor abriéndose de par en par y los pasos lentos pero ruidosos de alguien.
Quizás si no me hubiera separado de los labios de Oliver en ese momento, el ni siquiera se habría dado cuenta de que alguien había entrado al departamento.
-Buenas noches, tortolitos-dijo Tony mientras pasaba a nuestro lado hacia la cocina
-¿Qué tal tu cita?-carraspeé mientras me quedaba inmóvil, todavía con un brazo en el cuello de Oliver
-Ahora que lo preguntas, ha ido muy bien-se servía un vaso de jugo mientras hablaba casual.
Hubo un silencio incómodo por unos segundos. Aunque Oliver parecía relajado acerca de Tony viendo toda nuestra escena, yo realmente sentía la urgencia de ir corriendo a mi casa. Claro que Tony sabía que Oliver y yo estaríamos aquí y muchas veces pasábamos tiempo juntos los tres pero nunca nos había visto..."juntos juntos" como en ese momento.
-Bueno, creo que es hora de que me vaya-dije mientras ponía mis brazos quietos a mis costados.
-Duerme bien-se despidió Tony sin levantar la mirada y dándonos la espalda para prender el fuego de la estufa y cocinar algo.
-Nos vemos el lunes en la escuela, mon cherie-Oliver me tomó por la barbilla y me dio un beso rápido antes de caminar a mi lado hasta el ascensor y despedirme con una sonrisa traviesa en el rostro.
Que noche.
24 marzo, 2012
Seguimos en las andadas
Había escapado a mi lugar favorito en el apartamento: el balcón. Desde ahí se veía el mar, infinito. Podía perderme al verlo, por eso me gustaba, podía olvidarme de todo al escuchar el sonido de las olas al romper.
-Prometo ser más cuidadoso al surfear-escuché la voz de Oliver detrás de mi-no tienes que preocuparte.
Estaba de espaldas a él, yo seguía observando el mar sin inmutarme.
-Quieras o no me preocuparé-respondí tratando de que mi voz no se rompiera.
-No tienes que hacerlo-escuché su voz más cerca.
-Lo haré, porque me importas y no quiero perderte.
Se quedó en silencio tanto tiempo que pensé que se había ido.
Pero entonces sentí sus brazos rodeándome por la espalda y su barbilla en mi hombro.
-Sabes que tarde o temprano regresaré a Marsellas-susurró en mi oído como si le doliera decirlo.
-Mejor tarde.
Giré para besarle mientras trataba de quitar el pensamiento de tenerlo a un océano de distancia. Sus labios acariciaron los míos suavemente mientras yo lo besaba con fuerza, puse mis manos sobre su cabello y él me rodeó la cintura y movía sus manos lentamente. Pero nunca había llegado la ocasión en que me perdiera en sus besos y olvidara el mundo que nos rodeaba.
¿Por qué las personas tenían que entrar a mi vida y después simplemente...desaparecer?
¿Cuántas veces tenía que soportar esto?
No quería que Oliver se fuera, no quería estar sola...de nuevo.
-No quiero ser sólo un "amor de verano" para ti-dije en voz muy baja.
-Nunca lo haz sido y...-aunque había dejado de besarme seguíamos muy cerca el uno del otro-nunca lo serás.
Sonreí un segundo y me recargué en su hombro mientras lo abrazaba fuertemente.
-Siento haber sido tan pesada contigo-cerré los ojos fuertemente.
-Siento no haber entendido por qué lo hacías-me sujetó por los hombros suavemente, obligándome a verlo a los ojos-tú también me importas, sólo que lo único que me preocupa a mi es que tú vuelvas a tropezar al caminar.
Reí un segundo al recordar la primera vez que nos conocimos, por orgullo había rechazado su ayuda y casi había caído en la acera, pero él había estado ahí para sostenerme y no dejarme caer.
-Sigues Insoportable.
-Y tú sigues con complejo de Detective aun-sonrió antes de volverme a besar.
-Prometo ser más cuidadoso al surfear-escuché la voz de Oliver detrás de mi-no tienes que preocuparte.
Estaba de espaldas a él, yo seguía observando el mar sin inmutarme.
-Quieras o no me preocuparé-respondí tratando de que mi voz no se rompiera.
-No tienes que hacerlo-escuché su voz más cerca.
-Lo haré, porque me importas y no quiero perderte.
Se quedó en silencio tanto tiempo que pensé que se había ido.
Pero entonces sentí sus brazos rodeándome por la espalda y su barbilla en mi hombro.
-Sabes que tarde o temprano regresaré a Marsellas-susurró en mi oído como si le doliera decirlo.
-Mejor tarde.
Giré para besarle mientras trataba de quitar el pensamiento de tenerlo a un océano de distancia. Sus labios acariciaron los míos suavemente mientras yo lo besaba con fuerza, puse mis manos sobre su cabello y él me rodeó la cintura y movía sus manos lentamente. Pero nunca había llegado la ocasión en que me perdiera en sus besos y olvidara el mundo que nos rodeaba.
¿Por qué las personas tenían que entrar a mi vida y después simplemente...desaparecer?
¿Cuántas veces tenía que soportar esto?
No quería que Oliver se fuera, no quería estar sola...de nuevo.
-No quiero ser sólo un "amor de verano" para ti-dije en voz muy baja.
-Nunca lo haz sido y...-aunque había dejado de besarme seguíamos muy cerca el uno del otro-nunca lo serás.
Sonreí un segundo y me recargué en su hombro mientras lo abrazaba fuertemente.
-Siento haber sido tan pesada contigo-cerré los ojos fuertemente.
-Siento no haber entendido por qué lo hacías-me sujetó por los hombros suavemente, obligándome a verlo a los ojos-tú también me importas, sólo que lo único que me preocupa a mi es que tú vuelvas a tropezar al caminar.
Reí un segundo al recordar la primera vez que nos conocimos, por orgullo había rechazado su ayuda y casi había caído en la acera, pero él había estado ahí para sostenerme y no dejarme caer.
-Sigues Insoportable.
-Y tú sigues con complejo de Detective aun-sonrió antes de volverme a besar.
02 marzo, 2012
No leo mentes.
Un mes después.
No es que me guste presumir ni mucho menos pero...mi vida era bastante buena.
Tenía muy buenos amigos con los que me divertía, una familia que siempre estaba para mi, un chico que me quería...esperen ¿me quería?
Traté de recordar nuestras conversaciones pasadas...si bien me abrazaba y besaba, me tomaba de la mano y me susurraba cosas lindas al oído, nunca me había dicho ni siquiera que me apreciaba, o que me extrañaría cuando se fuera o que...bueno, que me quería. Quizás sólo fuera que le costaba mucho expresarse, si quizás fuera eso...
-Pauline ¡cuidado!-mi padre atravesó con su brazo mi paso.
-Lo siento
-El semáforo estaba en verde y ni siquiera te haz detenido a observar a tu alrededor.
-No pasará de nuevo
Íbamos mi familia y yo caminando por la calle para llegar a un restaurante de comida brasileña, habíamos quedado con Tony y su madre, la cual había llegado un día antes desde Francia, se quedaría unas cuantas semanas en la ciudad, seguramente quería unas vacaciones alejada de Marsella y su trabajo.
-Entren niños.
Pasamos el umbral de una puerta doble, el lugar olía delicioso.
Mi madre buscó con la mirada a mi tía pero no la encontró, nos sentamos en una mesa larga para esperar a los demás. A los pocos minutos llegaron animados y con los brazos abiertos, abrazando a todo mundo. Tony se sentó al otro extremo de la mesa, junto con mi padre, hacíamos muecas el uno al otro mientras mi madre nos pillaba en la acción; nos reíamos por lo bajo y seguíamos comiendo nuestro platillo.
Cuando terminamos, salimos del lugar y decidimos ir por un helado, caminamos tan sólo dos manzanas para encontrar nuestra heladería favorita. Mis hermanos pidieron conos de vainilla mientras que yo uno de chocolate.
-Hey Pau, ¿quieres ir a ver una película con Oliver y conmigo?
-¿En Villas?
-Pensábamos ir al cine
-Oh, está bien.
Nos habíamos acostumbrado tanto a ver simplemente películas en el apartamento de Tony; por el tiempo en que a Oliver no le permitían caminar tanto después del accidente que ir al cine se había vuelto algo insólito.
Después de terminar nuestro helado y despedirnos de nuestra familia, nos dirigimos a Villas Montesol, el edificio en donde se encontraba el apartamento de Tony.
Al abrirse el elevador encontramos a Oliver cocinando pasta, aunque lo habíamos invitado a comer ese día, el se había disculpado diciendo que estaba muy cansado puesto que los días anteriores había estado practicando mucho en la playa (surf) junto con Matthew.
-Hola linda-me sonrió al verme entrar.
-Eso huele muy bien-dije después de darle un beso rápido y observar el sartén que había en la estufa.
-Gracias, ¿qué tal les fue en la comida?
-Muy bien, mi madre regresará en unas horas aquí, la traerán mis tíos así que tenemos toda la tarde libre, podemos ir al cine sin preocupaciones-comentó Tony emocionado.
-Genial, sólo comeré esto y nos vamos ¿si?.
-Suena bien.
Nos sentamos en la sala mientras Oliver comía como si no hubiera probado alimento en semanas.
Cuando me levanté de mi asiento para ir por un vaso de agua a la cocina, vi su plato vacío, lo llevé al lavaplatos y después de beber toda el agua en mi vaso me recargué en la pared, esperando que comenzara a funcionar el aparato.
En eso recordé algo, fui por mi bolsa y saqué una bolsa de galletas horneadas, mi madre las había hecho para Oliver y por poco las olvido, las tomé y busqué a Oliver para entregárselas, probablemente si las dejaba en la cocina en ese momento, Tony las devoraría antes de que las viera él.
Pasé por el pasillo y al entrar a su habitación no lo encontré, vi la puerta del baño abierta y lo encontré observando su propia espalda desnuda en el espejo.
-Oliver, ¿qué es eso?-me miró sorprendido.
-Ah...eso. No es nada, sólo es un rasguño por practicar ayer.-tenía una raya roja que le cruzaba toda la espalda, no parecía algo sin importancia.
-Tienes que tener más cuidado si no quieres terminar en el hospital de nuevo.
-No es nada de que preocuparse, en serio-me miró seriamente y sin moverse ni un milímetro.
-¿Entonces porque te tenias que poner eso en tu espalda?-señalé la botella con ungüento que había en la orilla del lavamanos.
-Matt me lo recomendó, ¿lo vez? a el le ha pasado muchas veces y sigue vivo.
-Sí, pero también ha hecho una visita al hospital hace menos de un mes, me lo contó todo.
-Pauline, estoy bien ¿si?
-Sólo ponte el ungüento-le ordené.
-Hey no eres mi madre ¿recuerdas?-frunció el entrecejo.
-¿Perdón?
-No tienes que mandarme ordenes todo el tiempo-puso los ojos en blanco
-"Todo el tiempo"-hice un énfasis en esas palabras.
-Si lo haces, quizás tu no lo notas pero yo si.
-Yo no te ordeno nada, Oliver-cruzé los brazos
-No dejes esto fuera de lugar, levanta eso, no olvides esto, cuida aquello ¿no te suena?
-Ahora, si me disculpas.-tomó la botella y puso en su mano una cantidad enorme de ungüento, se puso de espaldas al espejo y trató de ponérselo en la herida.
-¿Es que no te das cuenta?
-Pauline, no leo mentes, ¿recuerdas?
-Olvídalo.-respondí enojada y dejando las galletas a un lado.
Salí del lugar e ignoré su voz llamándome.
------------------------------------------------------------------------
Está muy mal que antes siquiera de pensar qué escribir en la novela pensara en cómo me iba a disculpar por no haber escrito jaja.
Espero que no se hayan dado cuenta de que no había escrito nada por un mes, es sólo que tenía un bloqueo mental por tener tantas cosas en mi cabeza (universidad, carreras, mi futuro en general).
Pero sepan que no tardaré tanto en escribir algo nuevo.
No tendrán tiempo ni de extrañar esto;)
Tengan buena semana.
No es que me guste presumir ni mucho menos pero...mi vida era bastante buena.
Tenía muy buenos amigos con los que me divertía, una familia que siempre estaba para mi, un chico que me quería...esperen ¿me quería?
Traté de recordar nuestras conversaciones pasadas...si bien me abrazaba y besaba, me tomaba de la mano y me susurraba cosas lindas al oído, nunca me había dicho ni siquiera que me apreciaba, o que me extrañaría cuando se fuera o que...bueno, que me quería. Quizás sólo fuera que le costaba mucho expresarse, si quizás fuera eso...
-Pauline ¡cuidado!-mi padre atravesó con su brazo mi paso.
-Lo siento
-El semáforo estaba en verde y ni siquiera te haz detenido a observar a tu alrededor.
-No pasará de nuevo
Íbamos mi familia y yo caminando por la calle para llegar a un restaurante de comida brasileña, habíamos quedado con Tony y su madre, la cual había llegado un día antes desde Francia, se quedaría unas cuantas semanas en la ciudad, seguramente quería unas vacaciones alejada de Marsella y su trabajo.
-Entren niños.
Pasamos el umbral de una puerta doble, el lugar olía delicioso.
Mi madre buscó con la mirada a mi tía pero no la encontró, nos sentamos en una mesa larga para esperar a los demás. A los pocos minutos llegaron animados y con los brazos abiertos, abrazando a todo mundo. Tony se sentó al otro extremo de la mesa, junto con mi padre, hacíamos muecas el uno al otro mientras mi madre nos pillaba en la acción; nos reíamos por lo bajo y seguíamos comiendo nuestro platillo.
Cuando terminamos, salimos del lugar y decidimos ir por un helado, caminamos tan sólo dos manzanas para encontrar nuestra heladería favorita. Mis hermanos pidieron conos de vainilla mientras que yo uno de chocolate.
-Hey Pau, ¿quieres ir a ver una película con Oliver y conmigo?
-¿En Villas?
-Pensábamos ir al cine
-Oh, está bien.
Nos habíamos acostumbrado tanto a ver simplemente películas en el apartamento de Tony; por el tiempo en que a Oliver no le permitían caminar tanto después del accidente que ir al cine se había vuelto algo insólito.
Después de terminar nuestro helado y despedirnos de nuestra familia, nos dirigimos a Villas Montesol, el edificio en donde se encontraba el apartamento de Tony.
Al abrirse el elevador encontramos a Oliver cocinando pasta, aunque lo habíamos invitado a comer ese día, el se había disculpado diciendo que estaba muy cansado puesto que los días anteriores había estado practicando mucho en la playa (surf) junto con Matthew.
-Hola linda-me sonrió al verme entrar.
-Eso huele muy bien-dije después de darle un beso rápido y observar el sartén que había en la estufa.
-Gracias, ¿qué tal les fue en la comida?
-Muy bien, mi madre regresará en unas horas aquí, la traerán mis tíos así que tenemos toda la tarde libre, podemos ir al cine sin preocupaciones-comentó Tony emocionado.
-Genial, sólo comeré esto y nos vamos ¿si?.
-Suena bien.
Nos sentamos en la sala mientras Oliver comía como si no hubiera probado alimento en semanas.
Cuando me levanté de mi asiento para ir por un vaso de agua a la cocina, vi su plato vacío, lo llevé al lavaplatos y después de beber toda el agua en mi vaso me recargué en la pared, esperando que comenzara a funcionar el aparato.
En eso recordé algo, fui por mi bolsa y saqué una bolsa de galletas horneadas, mi madre las había hecho para Oliver y por poco las olvido, las tomé y busqué a Oliver para entregárselas, probablemente si las dejaba en la cocina en ese momento, Tony las devoraría antes de que las viera él.
Pasé por el pasillo y al entrar a su habitación no lo encontré, vi la puerta del baño abierta y lo encontré observando su propia espalda desnuda en el espejo.
-Oliver, ¿qué es eso?-me miró sorprendido.
-Ah...eso. No es nada, sólo es un rasguño por practicar ayer.-tenía una raya roja que le cruzaba toda la espalda, no parecía algo sin importancia.
-Tienes que tener más cuidado si no quieres terminar en el hospital de nuevo.
-No es nada de que preocuparse, en serio-me miró seriamente y sin moverse ni un milímetro.
-¿Entonces porque te tenias que poner eso en tu espalda?-señalé la botella con ungüento que había en la orilla del lavamanos.
-Matt me lo recomendó, ¿lo vez? a el le ha pasado muchas veces y sigue vivo.
-Sí, pero también ha hecho una visita al hospital hace menos de un mes, me lo contó todo.
-Pauline, estoy bien ¿si?
-Sólo ponte el ungüento-le ordené.
-Hey no eres mi madre ¿recuerdas?-frunció el entrecejo.
-¿Perdón?
-No tienes que mandarme ordenes todo el tiempo-puso los ojos en blanco
-"Todo el tiempo"-hice un énfasis en esas palabras.
-Si lo haces, quizás tu no lo notas pero yo si.
-Yo no te ordeno nada, Oliver-cruzé los brazos
-No dejes esto fuera de lugar, levanta eso, no olvides esto, cuida aquello ¿no te suena?
-Ahora, si me disculpas.-tomó la botella y puso en su mano una cantidad enorme de ungüento, se puso de espaldas al espejo y trató de ponérselo en la herida.
-¿Es que no te das cuenta?
-Pauline, no leo mentes, ¿recuerdas?
-Olvídalo.-respondí enojada y dejando las galletas a un lado.
Salí del lugar e ignoré su voz llamándome.
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Está muy mal que antes siquiera de pensar qué escribir en la novela pensara en cómo me iba a disculpar por no haber escrito jaja.
Espero que no se hayan dado cuenta de que no había escrito nada por un mes, es sólo que tenía un bloqueo mental por tener tantas cosas en mi cabeza (universidad, carreras, mi futuro en general).
Pero sepan que no tardaré tanto en escribir algo nuevo.
No tendrán tiempo ni de extrañar esto;)
Tengan buena semana.
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